Lo que no expresa el articulista,
probablemente porque no lo supiese, es que Esther Koplowitz
presenció el primer acto cultural de una Fundación a la que estaba
predestinada a formar parte por decisión propia, al menos conforme a sus propias palabras de
entonces, y esto lo hizo a la una de la madrugada para eludir a toda la
prensa. No hay que olvidar que, en aquellas circunstancias, ella y Alicia
Koplowitz (quien también se adhirió al proyecto) vivían
acosadas, hasta el punto de tener que soportar a los periodistas todo el día
frente a sus casas. Y tampoco debe de olvidarse que su hermano Ernesto
Koplowitz también sufría el mismo acoso, aunque en menor medida, por lo
que colaboraba plenamente en darles a los medios las mínimas
oportunidades.